Las polémicas muertes en el parque del Cerro de Santa Catalina ¿Se deben poner más medidas de seguridad?

Acantilados bajo la escultura de Eduardo Chillida "Elogio al Horizonte" -Foto AsturiasVerde-

Crónica del día
Suicidios, accidentes inevitables o accidentes evitables. Los acantilados del Cerro de Santa Catalina suman una larga lista de muertos. El Cerro de Santa catalina es la parte más alta del barrio de Cimavilla, que es el núcleo antiguo de la ciudad de Gijón. Este barrio se asienta sobre una península de unos 70000 metros cuadrados que en la antigüedad quedaba unida a tierra durante las bajamares por una lengua de arena.
Hasta los años 80 del siglo XX el cerro tenía un carácter militar y hoy en día se puede visitar las instalaciones del viejo fortín. Con la construcción del parque y la instalación de la escultura monumental Elogio del Horizonte, de Eduardo Chillida, se multiplicaron las visitas al cerro y también el número de accidentes.
Las primeras organizaciones que denunciaron la situación demandaban una barandilla, ya sea de metal o madera a lo largo de los acantilados. A esto se opuso el Ayuntamiento, al parecer por no alterar la estética del Elogio del Horizonte, es una pena que el Ayuntamiento no resultara tan estricto cuando el Puerto de Gijón destrozó el 50% de ese horizonte con parques de minerales. Sin embargo se logró una solución alternativa, fue la de crear una trinchera disuasoria a lo largo de los acantilados. Para acercarse al borde hay que superar la trinchera; pero la trinchera no cubre todo el acantilado, ya que se detiene en la zona de la del Elogio al Horizonte, entre otras razones porque la escultura se encuentra sobre un antiguo bunker del ejército
Con trinchera o sin trinchera la gente sigue poniéndose al borde del acantilado, a lo que hay que sumar que el parque se ha convertido en una zona de copas muy concurrida las noches de los fines de semana. Ya sea por accidentes o suicidios la lista de muertos crece de año en año.
Uno de los últimos casos es el de la muerte de dos jóvenes este pasado mes de Agosto. Según la versión oficial se debió a un accidente por culpa del suelo resbaladizo del cerro.
Igual de resbaladiza resulta la polémica ¿Es suficiente la trinchera de seguridad, se deberían instalar una barrera, o señales de advertencia o quizás una malla de seguridad en los acantilados?.
Puede que la solución sea más compleja y contemple varias posibilidades, lo cierto es que hoy por hoy el Cerro es un parque público de alto riesgo.
Antonio Rodríguez Dosantos
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