La impostura de Joaquin Arce, director General de Política Forestal

Asturforesta se celebra en el Monte de Armayan, anhelado por Victorino para su explotación a cielo abierto
He aqui su biografía: Arce, se apellida. Joaquin le llaman, y es el fichaje de IU para la Dirección Regional de Politica Forestal asturiana. El apellido prefiguraba su desino en el gobierno asturiano. Militante, en versión verde, de la izquierda llamazarista, la cual acaba de venirse abajo de la mano del centurión Cayo Lara.

Arce, cabeza visible de la promoción de la denuncia ante la UE a causa del sobrecoste de El Musel, obra magna del mangoneo pesoista con el que, ahora, forma gobierno. Quizá lo que menos esperaba Joaquin Arce, que ya contaría con vivir a partir de ese nombramiento en la charca de la contradicción y por tanto del desprecio publico, es que el grano más purulento de su taimada postura, se lo fuera a provocar un alcalde socialista, allá, en Tineo.

Un grano verde, forestal, para mayor ignominia. Si ya todos estabamos , con pleno conocimiento de causa, hartos de saber dónde, con quién y qué intenciones tienen la mayor parte de los grupúsculos ecologistas que pululan en Asturias, ahora, ante el monumental conflicto de Tineo, cercado por la huestes de Victorino Alonso, pero resistiendo, el silencio ensordecedor de esos grupos siempre en uniforme de camuflaje, deja meridianamente claro que la presencia de la IU gaspariana en el Gobierno no va más allá del reparto de la media docena de puestos esplendidamente remunerados a tres años vista. Despues, Dios proveerá, pero de momento la pasta proviene de los asturianos.

Para esta gente se trata de estar, lo de ser no encaja con sus aspiraciones. Victorino Alonso, de durisimas facciones, reflejo de su alma de mercader, quiere un símbolo de la riqueza forestal más importante de Asturias, el Monte de Armayan. Quiere aplastarlo, volarlo, arrancándole sus tripas de carbón y reducirlas a pasta. Es el monte donde se celebra la mayor feria forestal de la región y una de las mas importantes de España, pero es, sobre todo, el monte de Tineo y de sus gentes, un monte público.

Victorino, con el trabajo de despacho ya avanzado, arenga a los mineros en ciernes, a base de gerundios : prometiendo, no midiendo, y sobre todo, dividiendo. Con la tasa de paro al alza, esta tarea, en la que se ha diplomado, le resulta hoy más facil que nunca. El pueblo de Tineo levanta la voz en contra de esta destrucción, que no es otra que la de su calidad de vida y la de quienes los hereden por los siglos de los siglos, y un alcalde del PSOE se posiciona a su lado. Rara avis, en peligro de extinción, digna de aquellos bosques.

El Gobierno regional, del que forma parte el ínclito Joaquin Arce, guarda un silencio la mar de conveniente: dejar que IU pague su peaje, o sea: cómase IU el marrón de la lengua azul, tráguese el librito que el inenarrable Vigil reparte como un crecepelo por los distintos concejos de Asturias, promoviendo que los montes comunales pasen a manos de los politicos de toda índole, y ahora, digiera, sin hacer gases, la destrucción de una gran masa forestal en beneficio de la cartera del empresario Alonso, y quien sabe si también, en beneficio del engendro denominado Plan Energético cuya, mala madre, no acaba de poder parir.

Todos los asturianos de bien deberíamos pedir ya, pues ya hay motivos sobrados de impostura, la salida por la puerta más amplia y visible que exista, de este Director de Politica Forestal, hacia la nada politica. Y sobre todo, deberíamos acudir de la manera más rápida posible, capote en mano, en ayuda de ese exótico ejemplar que es el alcalde de Tineo. Son demasiados victorinos para un alcalde.

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