¿PELIGRO? PARA LOS NUEVOS VECINOS DE "EL LAUREDAL"

La zona del Lauredal está situada al sur del puerto de El Musel. A menos de 2 kilómetros se encuentra los principales focos de almacenaje de combustibles de toda la comarca. Las bombonas de gas butano de la Campa Torres gestionadas por Repsol y las terminales de combustible de El Musel. Además debemos añadir la instalación de descarga de barcos para la futura regasificadora, que es el punto más sensible y de mayor riesgo de cualquier regasificadora. Aunque esta instalación puede cambiar de ubicación. En el último año las autoridades han anunciado diversas ubicaciones para la planta regasificadora, dentro del arco Aboño - Zona Norte de El Musel. Sin embargo lo que es evidente es que la instalación de descarga tendrá que estar al este del Cabo Torres, en la zona de ampliación del puerto. Y alejarla un par de kilómetros más o menos tampoco es para quedarse tranquilo. Por ejemplo en el accidente de enero del 2004, en la planta regasificadora de Skikda en Argelia donde fallecieron 30 personas, hubo daños en viviendas hasta en un radio de 10 kilómetros.

En caso de alerta El Musel dispone de planes de emergencia para poder evacuar todo el puerto en menos de 20 minutos. Puede que los vecinos históricos de El Musel sean conscientes de esta situación, es decir los habitantes de Jove, Barrio de Pescadores, Les Cabañes, el Muselín, La Calzada, etc. Pero desde luego es muy dudoso que los nuevos vecinos del Lauredal sean conscientes del riesgo, ya que esa información no suele aparecer en los folletos publicitarios.

Pero el problema de la seguridad del nuevo barrio no se queda en un tema de más o menos proximidad a los puntos de riesgo de El Musel. El barrio estará rodeado y delimitado por las vías de acceso sur del puerto, y por tanto las vias de salida y entrada de miles de toneladas de sustancias tóxicas y peligrosas. El lado este está cortado por la línea de ferrocarril de RENFE, una línea que los sindicatos CSI (sindicato con mayor representación en el puerto) y CCOO consideran de alto riesgo. Esto se puso de manifiesto en el accidente de noviembre del 2005, cuando descarriló un tren cargado con 17 vagones y mil toneladas de chapa, que milagrosamente no ocasionó ningún herido; pero como se preguntaba Roque Galcerán, delegado de CC OO.,"¿Qué hubiera pasado si el convoy llega a llevar butano?". Los sindicatos han denunciado en varias ocasiones la situación de la línea, que va acumulando incidentes. Sólo en el año 2005 se había caído en tres ocasiones la línea de la catenaria, que tiene un tendido eléctrico de 3.000 voltios. Como manifestó, durante el accidente de noviembre, Luis Alfredo Fernández, representante de CSI "No hubo una desgracia porque no tocaba". ¿Qué ocurrirá si "toca" cuando el nuevo barrio del Lauredal esté terminado y habitado?.

Por si fuera poco el lateral oeste de la nueva urbanización estará delimitado por la carretera de acceso a El Musel, carretera que soportará el paso de tráfico pesado y el desplazamiento de sustancias tóxicas y peligrosas. Y si el peligro de un accidente de ferrocarril es una lotería que puede tocar o no, el accidente de un camión cargado con sustancias tóxicas o peligrosas en la futura carretera será sólo una cuestión de tiempo. Sirvan como ejemplo los datos de Protección Civil. Según sus estudios desde 1997 hasta el 2000 se contabilizaron 530 accidentes en España de transportes de mercancías peligrosas, de los cuales 457 (el 86%) tuvieron lugar durante el transporte por carretera y 73 (el 14%) por ferrocarril, con una media de 11 accidentes al mes.

¿Sabían las autoridades los riesgos que correrían los futuros vecinos del Lauredal cuando planificaron la urbanización de la zona?. Es cierto que resulta muy complicado conjugar la actividad industrial al lado de los antiguos núcleos de población, como los barrios citados anteriormente vecinos de El Musel. Pero se debería evitar la creación de nuevos barrios en zonas que puedan suponer un riesgo para la población. Y esta no sería la primera vez que se produce en Gijón una situación semejante, producto de una mala planificación urbanística que termina poniendo en una situación límite a los vecinos. Por ejemplo el conflicto entre los vecinos de El Pisón y el ayuntamiento de Gijón por la Plantona (una planta de pretratamiento de aguas residuales) instalada a pocos metros de las viviendas. Una de las quejas de los vecinos de la urbanización de El Pisón, era que el ayuntamiento había dado la licencia y el visto bueno a la construcción de dicha urbanización, a sabiendas que a pocos metros se alzaría la planta de pretratamiento.

Ahora en el Lauredal volvemos a vivir una situación similar; aunque en este caso con un número de futuros vecinos afectados mucho mayor y con un nivel de riesgo mucho más terrorífico.